Abril | Cómo me estoy organizando en una etapa en la que no tengo todo claro
- 28 abr
- 2 min de lectura

Mis veintiocho han sido una etapa diferente, donde sí sé para dónde quiero ir, pero no tengo todo claro o más bien, no tengo todo resuelto.
Se siente como estar en un trance, en ese punto donde aún no llegas a donde quieres estar, y en mi cabeza solo se repite la frase: “disfruta el proceso”.
Así que en esas andamos, aprendiendo a disfrutar el proceso.
Antes tenía mucha presión por que todo fuera perfecto: todo organizado, todo estructurado.
Y ahorita estoy aprendiendo a soltar esa perfección y a fluir un poco más, a disfrutar(me) más.
Es curioso cómo las prioridades van cambiando conforme estamos en diferentes etapas de la vida, conforme vamos creciendo.
Hoy, mi prioridad es estar en paz.
Seguro tú y yo tenemos una definición diferente de lo que es paz, o puede que no, pero a lo que voy es que ambas están bien<3.
En esta reestructura personal he aprendido que no necesito tener todo claro para avanzar, que ser organizada no significa tener control de todo y que puedo sostenerme en los procesos.
Pero aún así, siempre hay otro lunes, otro pendiente que atender, y sigo trabajando para llegar a donde quiero estar.
Así que te quiero compartir un poco de cómo he logrado encontrar mi camino y organizarme, incluso cuando no tengo todo claro.
1. Me enfoco en mi día a día, no en el “big picture”
Por ahora, planeo un día a la vez, porque pensar más allá se vuelve abrumador. Hay semanas donde sí logro planear toda mi semana, pero solo si lo siento.
Esto me ha ayudado a tener orden sin sentir presión.
2. Bajo TODO de mi cabeza
Por lo menos un día a la semana me doy un espacio para escribir todos esos pendientes que no sé dónde “encajonar”. Los escribo para poder visualizarlos y sacar el ruido mental que me generan.
De verdad ayuda muchísimo ponerlos en papel (o en notas) en lugar de solo tenerlos en la mente.
3. Planeo ligero
He disfrutado mucho no llenar todo el espacio posible de mi agenda.
Dejar espacios en blanco me ha ayudado a sentirme más ligera y a abrir espacio para lo que sea que pueda surgir.
4. Me doy permiso de cambiar
Creo que esto es CLAVE en lo que te quiero compartir. Yo soy de esas personas que, si las cosas no salen como esperaba, entro en una pequeña crisis.
Pero ahora, en esta etapa donde no tengo todo claro, me he dado cuenta de que cambiar de opinión, de día, de plan… o de lo que sea, también es sano. Y también es parte del proceso.
Tal vez no se trata de tener todo claro, sino de confiar en que puedes sostenerte mientras lo descubres y que puedes disfrutar ese camino.
Que incluso en la incertidumbre, puedes crear estructura, calma… y un poco de claridad. Y si tú también estás en una etapa así, solo quiero decirte que está bien no tener todas las respuestas.
A veces, avanzar también se ve como esto :)))
-Sara



Comentarios